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domingo, 31 de mayo de 2009

Artritis Reumatoide: Fisiopatología y consideraciones en el tratamiento odontológico

Revisión de Literatura - Julio Reyna Gutierrez - Octubre 2007

La Artritis Reumatoide (AR) es una enfermedad inflamatoria sistémica crónica, de causa desconocida, que afecta de modo principal las membranas sinoviales de múltiples articulaciones. Esta enfermedad tiene una gran cantidad de manifestaciones tanto articulares como extraarticulares. Suele iniciarse entre los 20 y 40 años, aunque puede comenzar a cualquier edad, la susceptibilidad a la artritis reumatoide está determinada de manera genética.

Esta enfermedad está ampliamente distribuida en el mundo. La prevalencia de la AR es aproximadamente del 1% de la población (oscila entre el 0.3 y el 2.1%); las mujeres se afectan aproximadamente con una frecuencia tres veces mayor a la de los varones. La prevalencia aumenta con la edad, manifestándose una incidencia de la AR en las mujeres de 60 a 64 años es más de seis veces mayor que en las de 18 a 29 años.

Los estudios familiares indican una predisposición genética. Los factores de riesgo no explican, en su totalidad, la incidencia de AR, lo que sugiere la participación de los factores ambientales en la etiología. El clima y la urbanización poseen un gran impacto en la incidencia y gravedad de AR en grupos con una base genética similar.

La terapia empleada para la AR es en gran medida paliativa, y está destinada tanto al alivio del dolor como a la disminución de la inflamación de la articulación o articulaciones implicadas, sin embargo hasta el momento no hay ninguna medicación curativa.

La tendencia terapéutica que se proyecta para un futuro no muy lejano está representada por una generación de fármacos llamados los inhibidores selectivos de la activación de las células T, los cuales proponen un nuevo blanco terapéutico para esta enfermedad. Esta clase de fármacos por el momento se encuentra en fase de estudio, sin embargo pronto podrían estar en el mercado brindando una nueva posibilidad y una mejor calidad de vida a pacientes que sufren de este mal.

La presente revisión cubre los temas de fisiopatología, enfoques terapéuticos farmacológicos y no farmacológicos y consideraciones en el tratamiento odontológico.

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viernes, 10 de abril de 2009

Distribución de la claritromicina administrada por vía sistémica en la gingiva

Las formas agresivas y recurrentes de periodontitis están asociadas con infecciones por A. actinomycetemcomitans y Porphyromonas gingivalis. Debido a que estas bacterias invaden el tejido, son difíciles de eliminar solamente con raspaje y alisado radicular. El uso conjunto de antibióticos por vía sistémica, raspaje y alisado radicular mejora los resultados clínicos y microbiológicos del tratamiento. Aunque no es ampliamente prescrita para la periodontitis, la claritromicina es potencialmente útil ya que es absorbida por las células del huésped y tiene una actividad antimicrobiana favorable.

La terapia periodontal se centra en el debridamiento de la placa bacteriana y la remoción de los productos bacterianos de las superficies radiculares. A pesar que este enfoque usualmente detiene la pérdida de adherencia, la destrucción periodontal continua en algunos individuos. Esto se relaciona frecuentemente con una infección persistente por parte de bacterias subgingivales invasivas. Los patógenos periodontales Aggregatibacter actinomycetemcomitans y Porphyromonas gingivalis pueden resistir la debridación y evadir la respuesta inmune invadiendo las células epiteliales del tejido gingival. Un enfoque lógico para eliminar a estos patógenos es atacarlos mediante antibióticos.

A diferencia de muchos antibióticos, la claritromicina fácilmente penetra las células para ganar acceso a los patógenos que se encuentran intracelularmente. La azitromicina, un fármaco relacionado, puede mejorar los resultados de la terapia periodontal no quirúrgica en paciente con periodontitis crónica. La claritromicina y la azitromicina son macrólidos que inhiben la síntesis proteica uniéndose a la subunidad 50S del ribosoma bacteriano. Ambos agentes son altamente efectivos contra Aggregatibacter actinomycetemcomitans y Porphyromonas gingivalis y exhiben buena actividad contra Eikenella corrodens, Prevotella, Fusobacterium y otros patógenos anaerobios y facultativos.

Los fibroblastos gingivales y las células del epitelio oral son capaces de acumular niveles intracelulares de claritromicina que son mayores 38 veces y 3,3 veces que los niveles extracelulares respectivamente. Esto sugiere que los fibroblastos podrían servir como reservorios de claritromicina en el tejido conectivo gingival.

Algunos estudios han sugerido que los macrólidos alcanzan concentraciones significativamente más altas en el tejido infectado en comparación con tejido sano. La claritromicina es almacenada por fagocitos, monocitos, fibroblastos, PMN, macrófagos y linfocitos. Estas células son más numerosas en las zonas afectadas por gingivitis, es de esperarse entonces que las concentraciones de claritromicina sean mayores en las zonas inflamadas que en las zonas sanas.

Según un estudio la claritromicina alcanza concentraciones en zonas afectadas por gingivitis que son 25% mayores que las encontradas en zonas gingivales sanas.

Cuando se usa para tratar infecciones de las vías respiratorias o pulmonares, los macrólidos reducen la inflamación inhibiendo la expresión de citocinas proinflamatorias (IL-1β, IL-6 and IL-8), las cuales incrementan el reclutamiento celular en las zonas de inflamación. Los macrólidos también inhiben la producción de superóxido, fagocitosis, adhesión y quimiotaxis por parte de los neutrófilos y favorece su inhibición por un mecanismo relacionado con su apoptosis.

En resumen, la claritromicina posee propiedades farmacológicas y antimicrobianas que son apropiadas para su uso adjunto en el tratamiento de la periodontitis. Se acumula en el tejido gingival en niveles que son significativamente más altos que aquellos en plasma y aparentemente se distribuye preferentemente en el tejido periodontal inflamado. La claritromicina inhibe A. actinomycetemcomitans, Porphyromonas gingivalis y otros patógenos periodontales en concentraciones mucho más bajas que las observadas en gingiva. Más aún, hay evidencia de que la claritromicina produce efectos antiinflamatorios en la gingiva. Cuando se prescribe cualquier antibiótico, el balance entre beneficios potenciales y efectos adversos debe ser considerado.Los efectos adversos de la claritromicina son leves, pero hay reportes de reacciones alérgicas, disturbios gastrointestinales y reacciones hepáticas en un número reducido de pacientes. Haciendo un balance, sin embargo, las propiedades farmacológicas y el potencial antiinflamatorio de la claritromicina hacen valioso su uso en el tratamiento de la periodontitis.

Referencia
Burrell R & Walters J. Distribution of Systemic Clarithromycin to Gingiva. J Periodontol. 2008 Sep;79(9):1712-8.

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